Notas sobre el arte de habitar la Costa del Sol La Costa del Sol tiene esa cosa difícil de explicar a quien no la ha vivido: la sensación de que aquí el tiempo se administra de otra manera. Los días duran más, las cenas terminan tarde, los almuerzos se alargan sin remordimiento. Y, sin embargo, no es un sur abandonado. Es un sur exigente, con criterio, con una economía cosmopolita que no le pide permiso a Madrid ni a Londres. Vivir aquí es despertarse con una luz que cambia c